viernes, 11 de febrero de 2011

Roberto Tojeiro Díaz (1928-2011), empresario: El amo de la Galicia norte

Obituarios

Anxo Lugilde (La Vanguardia, 07/02/11, pág. 35)

Tojeiro consiguió instalar la terminal regasificadora de Mugardos dentro de la ría de Ferrol
Roberto Tojeiro Díaz, uno de los principales empresarios gallegos, era el dueño de Gadisa, una cadena de más de 400 supermercados y una decena de hipermercados así como de un conglomerado ramificado en sectores como el forestal, químico, energético y del transporte, con más de 7.000 empleados y una facturación superior a los mil millones de euros. Pero el gran símbolo del poder que alcanzó en el norte de Galicia, sobre todo en las áreas metropolitanas de A Coruña y Ferrol, se halla en los dos enormes depósitos de la planta de gas de Mugardos. Contra viento y marea, con el pleno respaldo de la Xunta de Manuel Fraga y frente a las denuncias de los ecologistas y la oposición de parte de la ciudadanía, Tojeiro consiguió instalar esa terminal regasificadora dentro de la ría de Ferrol, justo delante del arsenal militar, en los terrenos de una de las empresas del grupo, Forestal del Atlántico.

Fallecido el martes a los 82 años, Tojeiro era un hombre de gran magnetismo personal. Acostumbraba a ganarse a sus interlocutores con sus proverbios de hombre hecho a sí mismo, que supo salir adelante en la posguerra y que convirtió el pequeño negocio familiar de ultramarinos de As Pontes, en la comarca de Ferrol, en el primer grupo de la distribución del noroeste de España, que consigue sobrevivir ante la feroz competencia de las multinacionales. Una prueba de la capacidad de seducción de este empresario, siempre muy próximo a políticos del Partido Popular, llegó cuando consiguió ganarse a su causa de la planta de gas a la marxista Unión do Povo Galego, el mayor de los partidos que conforman el Bloque Nacionalista Galego.

"Si la regasificadora hubiera fracasado, sería el cuarto proyecto que catalanes y vascos me tiran abajo", decía Tojeiro en referencia a su pulso con Gas Natural, según narra el periodista Julián Rodríguez en el libro Señores de Galicia. El empresario aseguraba que habían sido grupos de Catalunya y el País Vasco los que habían frustrado sus anteriores planes de instalar una fábrica de celulosa y una papelera en el norte de Galicia. Reflejaba así una visión bastante extendida en la élite social de Galicia, que acostumbra a no culpar tanto de los males de su tierra al poder central madrileño como a sus potenciales rivales periféricos.

De joven Tojeiro consiguió juntar 39.000 pesetas para comprar un camión, que utilizaba para vender madera a los astilleros de la ría de Ferrol. Fue el comienzo de su emporio, que ahora gestioina su hijo Roberto. "Si no eres trabajador, no puedes ser empresario", sostenía el fundador del grupo familiar cuando en el 2002 le concedieron la medalla al Mérito del Trabajo. Con su determinación consiguió ir ampliando su red de supermercados, al tiempo que desarrollaba proyectos industriales, fábricas de tablero, de producción de parquet o de colas.

Tojeiro destacaba por su lengauje directo, su tenacidad y su estilo paternalista. En una Galicia con pocos empresarios, y muchos de ellos volcados hacia el exterior como los del textil, Tojeiro era el amo del norte.

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